Bienvenido
a este mundo
Al
que nunca has de temer.
Sitio
del que no te podrás esconder.
Donde
reina el sueño profundo.
Esta
carta está abierta,
Ya
eres de los nuestros.
Pues
estas letras que te muestro
Son,
del infierno, la puerta.
El
lazo que tocaste,
Era
de color rojo magenta.
Como
el color de la sangre
Que
a tu cuerpo sustenta.
Como
esta, habrá seis más,
Cada
una tendrá un color
Que
para ti simbolizara
Lo
que a este mundo te unió.
No sabía que quería decir la
carta y tampoco si era, verdaderamente, para mí, solo había un lazo rojo y lo
que más me sorprendió: no tenía remitente. Pensaba que era una broma. Todo era
una broma de los amigos que por allí vivían.
Entre tantos pensamientos y el color que
tenía, comencé a sudar. Me fui a duchar. “una ducha fría me aliviara” pensé. .
Soy alguien muy estricto con eso. Cuando estaba en la ducha noté algo viscoso
sobre mí. Cuando mire me aterré. Era sangre, pero no sangre normal, sino sangre
más clara. Era de color rojo, rojo magenta. Corriendo, Salí de la ducha, empecé
a secarme, cuando me mire al espejo no tenía nada, solo me vi a mi mojándolo
todo con AGUA.
Me quede sorprendido. Mire dentro de la ducha y solo había agua. Volví a
entrar, aunque con miedo, y termine de ducharme. Una vez en mi cama, medite,
hasta caer en los brazos de Morfeo, sobre lo que me había pasado. ¿Lo imagine o
fue real? No tenía explicación, no lo comprendo. ¿Cómo fue posible? ¿Estaré
loco?
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